Skip to content

11 grandes mentiras sobre nutrición

 

 

by Kris Gunnars
Febrero 11, 2013

del Sitio Web AuthorityNutrition

traducción de Adela Kaufmann

Hay una gran cantidad de información errónea dando vueltas alrededor de la nutrición en general. He enumerado los peores ejemplos en este artículo, perlo desafortunadamente esto es sólo la punta del iceberg.

Aquí están las 11 más grandes mentiras, mitos y conceptos erróneos de nutrición general.

1. Los huevos no son saludables

Hay una cosa con la cual los profesionales de nutrición han tenido un éxito notable... y es de demonizar a los alimentos muy saludables.

 

El peor ejemplo de esto es huevos, los cuales pasan a contener una gran cantidad de colesterol y se consideraron por lo tanto a aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca.

 

Sin embargo, recientemente se ha demostrado que el colesterol en la dieta realmente no eleva el colesterol en sangre. De hecho, los huevos principalmente, aumentan el colesterol "bueno" y no están asociados con un mayor riesgo de enfermedades del corazón (12).

 

Lo que te queda es uno de los alimentos más nutritivos del planeta. Son altos en todo tipo de nutrientes, junto con antioxidantes únicos que protegen nuestros ojos (3).

 

Para colmo, a pesar de ser una comida de "alto contenido de grasa", comer huevos para el desayuno está demostrado que causa una pérdida de peso significativa en comparación con los panecillos para el desayuno (45).

 

Punto Fundamental:

Los huevos no causan enfermedades del corazón y son uno de los alimentos más nutritivos del planeta. Los huevos para el desayuno pueden ayudar a perder peso.

2. La grasa saturada es mala para ti

 

Hace algunas décadas, se decidió que la epidemia de enfermedades del corazón fue causada por comer demasiada grasa, grasa saturada en particular. Esto se basó en estudios muy deficientes y decisiones políticas que han demostrado estar completamente equivocadas.

 

Un masivo artículo de revisión publicado en 2010 miraba 21 prospectivos estudios epidemiológicos con un total de 347,747 sujetos.

 

Sus resultados:

absolutamente ninguna asociación entre la grasa saturada y la enfermedad de corazón (6).

 

La idea de que la grasa saturada aumentaba el riesgo de enfermedades del corazón era una teoría no probada que de alguna manera se convirtió en la sabiduría convencional (7).

 

Comer grasa saturada aumenta la cantidad de colesterol HDL (el "bueno") en la sangre y cambia la LDL de pequeñas y densas LDL (muy malas) a LDL grande, que es benigno (89).

 

La carne, el aceite de coco, queso, mantequilla... no hay absolutamente ninguna razón para temer a estos alimentos.

 

Punto Fundamental:

Los estudios más recientes han demostrado que las grasas saturadas no causan enfermedades del corazón. Los alimentos naturales que son altos en grasas saturadas son buenos para usted.

...continue reading "11 grandes mentiras sobre nutrición"

Nuestro futuro robado. La amenaza de los disruptores endocrinos

José Santamarta Worldwatch

Fuente: Ecologia Social

Numerosas sustancias químicas, como las dioxinas, PCBs, plaguicidas, ftalatos, alquilfenoles y el bisfenol-A, amenazan nuestra fecundidad, inteligencia y supervivencia.

En 1962 el libro de Rachel Carson Primavera silenciosa dio el primer aviso de que ciertos productos químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta, contaminando prácticamente a todos los seres vivos hasta en las tierras vírgenes más remotas. Aquel libro, que marcó un hito, presentó pruebas del impacto que dichas sustancias sintéticas tenían sobre las aves y demás fauna silvestre. Pero hasta ahora no se habían advertido las plenas consecuencias de esta insidiosa invasión, que está trastornando el desarrollo sexual y la reproducción, no sólo de numerosas poblaciones animales, sino también de los seres humanos.

Nuestro futuro robado, escrito por Theo Colborn, Dianne Dumanoski y Pete Myers, reunió por primera vez las alarmantes evidencias obtenidas en estudios de campo, experimentos de laboratorio y estadísticas humanas, para plantear en términos científicos, pero accesibles para todos, el caso de este nuevo peligro. Comienza allí donde terminaba Primavera silenciosa, revelando las causas primeras de los síntomas que tanto alarmaron a Carson. Basándose en décadas de investigación, los autores presentan un impresionante informe que sigue la pista de defectos congénitos, anomalías sexuales y fallos de reproducción en poblaciones silvestres, hasta su origen: sustancias químicas que suplantan a las hormonas naturales, trastornando los procesos normales de reproducción y desarrollo.

Los autores de Nuestro futuro robado repasan la investigación científica que relaciona estos problemas con los "disruptores endocrinos", estafadores químicos que dificultan la reproducción de los adultos y amenazan con graves peligros a sus descendientes en fase de desarrollo. Explican cómo estos contaminantes han llegado a convertirse en parte integrante de nuestra economía industrial, difundiéndose con asombrosa facilidad por toda la biosfera, desde el Ecuador a los polos. Y estudian lo que podemos y debemos hacer para combatir este omnipresente peligro. Nuestro futuro robado, como señala Al Gore, vicepresidente de EE UU y autor del prólogo, es un libro de importancia trascendental, que nos obliga a plantearnos nuevas preguntas acerca de las sustancias químicas sintéticas que hemos esparcido por toda la Tierra.

Disruptores endocrinos

Un gran número de sustancias químicas artificiales que se han vertido al medio ambiente, así como algunas naturales, tienen potencial para perturbar el sistema endocrino de los animales, incluidos los seres humanos. Entre ellas se encuentran las sustancias persistentes, bioacumulativas y organohalógenas que incluyen algunos plaguicidas (fungicidas, herbicidas e insecticidas) y las sustancias químicas industriales, otros productos sintéticos y algunos metales pesados.

...continue reading "Nuestro futuro robado. La amenaza de los disruptores endocrinos"

La cara oculta de la Soja

No todo lo que brilla es oro

Fuente: espaciodepurativo.com.ar

Más allá de las cuestiones sociales, toxicológicas, económicas, políticas y ambientales que surgen del cultivo de soja transgénica (99% de la producción nacional), el poroto de soja en sí mismo, aún si fuese orgánico y no transgénico, representa un grave problema para la salud humana, por la combinación de varios factores que trataremos de resumir. Existe profusa y sólida evidencia científica de los problemas que ocasiona su consumo regular, por lo cual se invita a consultar la información y a verificar la sólida bibliografía disponible en la web [1], que no podemos reproducir por cuestión de espacio. Nunca fue alimento base En la China antigua apreciaban esta planta por su efecto fertilizante del suelo (fija nitrógeno). Recién durante la dinastía Chou (1134-246 AC), con el dominio de la técnica de fermentación, comenzó a consumirse el poroto, en forma de fermentados (tempeh, natto, miso, shoyu) que aseguran la completa inactivación de sus antinutrientes. Luego (siglo II AC) se comenzó a cuajar el puré de porotos cocidos (tofu), proceso que inactiva antinutrientes, aunque no totalmente. En 1930 la soja representaba apenas el 1,5% de las calorías en la dieta china. En 1998 se precisó que los japoneses consumían 8g diarios de proteína de soja (dos cucharaditas), en forma defermentados y condimentos. Un dato no menor: la soja utilizada antiguamente en Oriente era glicina, diferente a la que se cultiva actualmente (glicina max), que ha sido mejorada para obtener más proteína (y también más isoflavonas).

ENTRE LA BASURA Y EL HAMBRE

Este porcentaje equivale a 1300 millones de toneladas que podrían alimentar a 870 millones de personas.

De esos 1300 millones de toneladas, cien corresponden a desechos de comida en América latina. Esta cifra indica que entre el 10 y el 15 por ciento de los alimentos que se producen en la región jamás llega al estómago de una persona.

La pobreza en América Latina alcanza al 28.8% de la población, 167 millones se encuentran en esa situación, reveló un informe dela Comisión Económicapara América Latina y el Caribe (Cepal). De ellos, 66 millones viven en la extrema pobreza. El informe también habla de la región más desigual del mundo, donde el 10% de la población más rica recibe 32% de los ingresos totales, mientras que el 40% más pobre sólo recibe el 15%.

Mientras en Chile se prepara un  encuentro entre los  países latinoamericano-caribeños, por un lado, y dela Unión Europea, por el otro,  Tristam Stuart, de la organización civil “Feeding the 5.000″, señaló que uno de los principales problemas en Latinoamérica son las exigencias europeas:

“Por ejemplo, en esta región se despilfarran cantidades enormes de plátanos que no cumplen los requisitos de aspecto físico -mismo color, tamaño o forma bonita- impuestos por el mercado europeo”. Pese a “que no tienen ningún defecto a nivel nutricional”, sostuvo.

Sin embargo, Latinoamérica no está entre las zonas del mundo que más alimentos tira a la basura. Las que representan el mayor problema son las regiones con niveles más elevados de industrialización, como Europa o Norteamérica, donde un 40 por ciento de lo que se produce, que equivale a la producción total de África, se desecha.

Segúnla FAO, el 95 por ciento de los productos desechados en los países en desarrollo no lo es de forma intencionada, sino como consecuencia de deficiencias financieras, limitaciones técnicas o de infraestructuras en la fase inicial de la cadena de distribución. En las economías más desarrolladas las mayores pérdidas se producen en la fase final de la cadena -minoristas y consumidores- por malas prácticas, estándares de calidad establecidos y, sobre todo por los cánones impuestos por el consumismo, otorgándole importancia extrema a la apariencia de los alimentos.

En cuanto a la cantidad de alimentos que se desperdician directamente por los consumidores también destacan Europa y Norteamérica, donde cada persona tira una media de entre 95 y115 kilogramosde comida cada año, mientras que en África subsahariana y el sudeste de Asia el promedio es de6 a11 kilos.

“En un mundo de 7.000 millones de personas, que espera crecer hasta los 9.000 millones, desperdiciar comida no tiene ningún sentido a nivel económico, ético ni medioambiental”, comentó el director del PNUMA, Achim Steiner. Obviamente, reducir el desperdicio de comida podría llevar a un uso más eficiente de la tierra y una mejor gestión del agua.

 

Fuente: http://www.surysur.net/2013/01/entre-la-basura-y-el-hambre/#more-36564