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Lidiar Con Las Emociones

Lidiar Con Las Emociones


Por: Jesús Barreto (Tomado de la AIN)

Una persona incapaz de controlar y dominar sus impulsos, así sea brillante a nivel intelectual, se puede considerar torpe en el plano emocional.

Mientras los investigadores sicológicos estiman que el coeficiente intelectual (CI) se mantiene inmutable a través de la vida, otros opinan que el coeficiente emocional (CE) es dinámico, susceptible de aumentarse y desarrollar.

Entonces, para las personas que a pesar de su inteligencia y triunfos profesionales, encuentran muchas dificultades en sus relaciones afectivas, esta noticia resulta alentadora.

Por mucho tiempo se le concedió gran importancia al coeficiente intelectual de una persona y se le consideró clave en su triunfo individual y profesional.

Esta percepción ha sido modificada por abundantes estudios reveladores de que un individuo sin ser tan exitoso, aún con un (CI) elevado, puede manejar y controlar bien sus emociones, que son parte fundamental del ser humano.

Por ellas se expresan lo que la persona siente y percibe de su alrededor.

Son la señal inequívoca de estar vivo, con el deseo de expresar lo que piensa sin reparos.

Pero esas sensaciones, a veces, suelen ser perjudiciales y volverse un peligro para quienes integran el entorno social y familiar del individuo y para él mismo, repercutiendo desfavorablemente en su trabajo, la amistad y hasta en la salud.

Desde luego, existe, son reales y capaces de aflorar ante la menor provocación. El bestseller internacional "Inteligencia Emocional", de Daniel Goleman, hizo popular este término en 1995. Pero la atención sobre el tema de los diferentes tipos de inteligencia comenzó mucho antes y fue a finales de los años de 1980, con la labor investigativa de Peter Salovey y John Mayer, que trascendió la definición de la Inteligencia Emocional (IE), conocida como el modelo Mayer-Salovey.

Fue Goleman quien redefinió el concepto, lo amplió y lo hizo comprensible al público en general.

Al nombrar las cinco características claves de la (IE), citó la habilidad de nombrar e identificar los estados emocionales y de comprender la relación que existe entre la emoción, el pensamiento y la acción.

Señaló la capacidad del individuo de controlar sus estados emocionales y dirigirlos hacia una actitud adecuada y eficaz.

Al apreciar las motivaciones para alcanzar las metas, destacó la habilidad de asumir el estado de ánimo necesario para conquistar el éxito.

Atribuye importancia a la capacidad de saber leer las emociones de otros e influir en ellas, sin mirarlas a través de los prejuicios o suposiciones propias, sino comprender lo que la otra persona siente, y si es posible disponer de poder de convencimiento.

Por último resaltó la habilidad de entablar relaciones satisfactorias con los demás. "La razón -ha dicho el psicólogo francés Gustavo Le Bon- sirve mucho más para justificar la conducta que para dirigirla".

En este sentido Goleman recomienda que resulta sabio observar no solo cómo sentimos, sino cómo esos sentimientos nos llevan a actuar.

Para ejercitar la (IE) algunos sicoterapeutas han diseñado formas que ayudan a tomar actitudes:

-Ante todo la persona ha de aprender cómo conectar el sentimiento al pensamiento, tratar de estar consciente de lo que piensa y siente, para determinar su validez y decidir la forma de proceder.

- Al escuchar no se debe concentrar solo en lo que dicen, sino leer el lenguaje corporal del interlocutor. Cuando se nota una discrepancia entre las palabras y los gestos, los expertos recomiendan creerle al lenguaje corporal.

- Es recomendable desarrollar la empatía, aceptar con comprensión los sentimientos ajenos, sin que éstos hagan perder la perspectiva de las propias necesidades.

- Aprender a controlar las emociones no significa ignorarlas, sino esperar el momento preciso para expresarlas, de manera inteligente y adecuada.