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CUANTO MÁS GRAVE ES EL TRASTORNO, MAYOR INTENSIDAD DE RESPUESTA

CUANTO MÁS GRAVE ES EL TRASTORNO, MAYOR INTENSIDAD DE RESPUESTA

La inflamación celular aparece en las alteraciones mentales
El nivel de inflamación celular podría determinar la aparición y la
gravedad de ciertos trastornos psiquiátricos. La constatación de este
fenómeno abriría nuevas posibilidades de intervención terapéutica para
algunos de los síndromes mentales más frecuentes.

Redacción | 28/03/2012 00:00

http://psiquiatria.diariomedico.com/2012/03/28/area-cientifica/especialidades/psiquiatria/inflamacion-celular-aparece-alteraciones-mentales

La ansiedad y el estrés podrían estar relacionados con los fenómenos de
inflamación celular del organismo, de tal forma que los síntomas que
ocasiona el estrés podrían derivar de procesos inflamatorios
generalizados. De hecho, desde hace años existen teorías que señalan
que el malestar psíquico y emocional puede tener como base ciertos
procesos de inflamación. La justificación se encuentra, en parte, en
los efectos beneficiosos que algunos pacientes atribuyen a fármacos
antiinflamatorios como el ibuprofeno o el ácido acetilsalicílico, más
allá de su potencial analgésico. Siguiendo esta estela, un equipo del
Hospital Clínico de Madrid ha profundizado en la búsqueda de marcadores
biológicos como factores o causa de enfermedades mentales. Sus primeros
datos en linfocitos parecen confirmar que, efectivamente, la
inflamación celular parece ser un componente común a todos los
trastornos mentales que cursan con un grave estrés emocional y con "la
posibilidad de que los mecanismos de inflamación celular puedan a su
vez ser reguladores de la expresión sintomática de dicho estrés", ha
explicado a DM José Luis Carrasco, catedrático de Psiquiatría de la
Universidad Complutense, de Madrid, y jefe de Sección del Servicio de
Psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid, que, junto a la también
psiquiatra Marina Díaz Marsá y la investigadora de psiquiatría Itziar
Güemes, del mismo centro, realizan estas investigaciones pioneras del
estudio del estrés en enfermedad mental.

Cascada de inflamación
Estudios previos realizados por Carrasco y Díaz Marsá ya evidenciaron
potentes mecanismos antiinflamatorios en pacientes con trastornos
impulsivos patológicos, como los trastornos límite de la personalidad o
las bulimias nerviosas. En el proyecto actual, que iniciaron hace año y
medio, y en coordinación con Juan Carlos Leza, catedrático de
Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, en coordinación
con un estudio global del Cibersam, se ha intentado confirmar qué
factores celulares están implicados en estos sistemas inflamatorios en
los trastornos emocionales, fundamentalmente depresión, ansiedad y
primeros episodios de esquizofrenia. "En muestras de linfocitos de
pacientes se han determinado, además de la expresión y actividad de los
receptores glucocorticoides, otros factores relacionados con los
procesos de inflamación celular, como son la citocinas TNF-alfa e
interleucinas, receptores como el alfa 7 nicotínico, y factores de
transcripción intracelulares, como el NFkB, el COX-2, el INOX y el
TBARs, según Güemes, quien señala que se parte de la idea de que la
inflamación provoca estrés oxidativo y éste a su vez muerte celular.
"El objetivo es comprobar si existen diferencias en el sistema de
inflamación y antiinflamación o de respuestas en los enfermos y en las
personas sin patología mental".

Mayor gravedad
Díaz Marsá ha indicado que existen conclusiones claras: todos los
pacientes con trastornos depresivo-ansiosos, psicóticos, como la
esquizofrenia y los impulsivo-inestables, como los trastornos límite de
la personalidad y de la conducta alimentaria tienen una alteración
excesiva de la vía inflamatoria. "Además, a mayor gravedad del
trastorno más nivel de inflamación. Así, el mayor grado de inflamación
se observa en los primeros episodios psicóticos, seguido de los
trastornos graves de la personalidad y de los trastornos de la conducta
alimentaria". Sin embargo, Carrasco apunta que los elementos de la vía
inflamatoria que se alteran en cada uno de los trastornos son distintos.

La hipótesis futura es que las diferentes formas de regular la
inflamación, según los factores que se activen, darán lugar a
diferentes formas de manejar el estrés y, consecuentemente, a distintas
patologías mentales. "Estas investigaciones abren la vía de la
inflamación al estudio del estrés y de la enfermedad mental e,
hipotéticamente, la posibilidad de intervención terapéutica mediante el
desarrollo de fármacos específicos para cada proteína alterada", señala
Güemes. Para Díaz Marsá, como en principio la inflamación es el único
elemento disregulado, "añadir antiinflamatorios a los fármacos
psiquiátricos convencionales podría ayudar a la mejoría clínica de los
pacientes, aunque lo ideal sería saber qué factor concreto está
alterado en cada enfermedad o revertir o controlar el mecanismos
inflamatorio".

LINFOCITOS Y EMOCIONES

Los linfocitos parecen ser uno de los vehículos más destacados para el
estudio de factores biológicos como causa de enfermedad mental. Se
trata de células muy enteras y son fáciles de extraer de la sangre.
"Son muy funcionales, al igual que la neurona, con mucha actividad de
comunicación. La neurona segrega neurotransmisores y el linfocito
segrega muchas sustancias que actúan como comunicadores: sustancias
inmunes e inflamatorias y anticuerpos, entre otras". Además, su fácil
extracción mediante un análisis de sangre periférica las hace muy
útiles. Al contrario que los hematíes, que también se encuentran en la
sangre, los linfocitos ofrecen mucha información en esta área.