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Terapia de enzimas para la prevención del cáncer y su tratamiento

Terapia de enzimas para la prevención del cáncer y su tratamiento

Las enzimas son moléculas que actúan como catalizadores de todas las reacciones químicas dentro del cuerpo y son necesarias para sostener la vida. Hay dos categorías básicas de enzimas: enzimas digestivas que trabajan en el estómago descomponiendo partículas alimenticias antes de que sus nutrientes puedan ser absorbidas y enzimas metabólicas (o sistémicas) cuyo trabajo primario empieza en el sistema sanguíneo digiriendo residuos extraños antes de llegar a tejidos corporales para continuar con esta y otras funciones. Una carencia crónica de enzimas debilita el sistema inmune, contribuye a enfermedades y finalmente promociona enfermedades como el cáncer. Ambos tipos de enzima son producidos por el cuerpo pero también se hallan en alimentos crudos y a través de suplementos orales. Para lograr y mantener una salud óptima, se necesita una cantidad adecuada de ambos tipos de enzimas.

Hay 22 tipos de enzimas diferentes producidas por el cuerpo, principalmente por el páncreas y esta producción se reduce con el envejecimiento (1). Las tres enzimas básicas digestivas son amilasa, lipasa y proteasa que descomponen los hidratos de carbono, grasas y proteínas. Adicionalmente, la celulosa y la lactosa descomponen fibra y lácteos. Estas enzimas trabajan en el estómago durante el periodo de pre-digestión, sin embargo, cuando el alimento es cocinado o procesado, sus enzimas naturales son destruidas. Consumir alimentos desnaturalizados sobrecarga al cuerpo ya que consume el suministro de enzimas en un intento de completar el proceso de pre-digestión.

Cuando tiene lugar una pre-digestión insuficiente, el cuerpo produce un exceso de ácido estomacal en un intento de compensar el desequilibrio. Esto contribuye al reflujo acídico, ardor de estómago, gas, hinchamiento y desnutrición (incluso en personas con sobrepeso) debido a una digestión incompleta. Proteínas parcialmente digeridas se pudren en los intestinos formando sustancias tóxicas. Una vez que estas toxinas entran el sistema sanguíneo debilitan el sistema inmunológico y contribuyen a muchas enfermedades serias ya que se acumulan en los tejidos de todo el cuerpo. Consumir alimentos crudos, reducir la cantidad de alimentos cocinados y procesados al máximo, masticar bien los alimentos para activar enzimas salivares además de suplementos regulares de enzimas digestivas con los alimentos puede ayudar a evitar los efectos negativos de una carencia enzimatica. Alimentos ricos en enzimas asegura su digestión completa y deja los suministros corporales de enzimas  disponibles para otros procesos.

Complementar el trabajo de las enzimas digestivas se realiza por enzimas metabólicas que facilitan prácticamente cada una de las reacciones químicas y funciones celulares del cuerpo, incluyendo la limpieza de la sangre y reducción de inflamación en todo el cuerpo entre otros muchos procesos corporales vitales. Una carencia tiene lugar cuando las enzimas metabólicas son desviadas a necesidades digestivas. Un sistema inmune debilitado a una carencia enzimática no tratada permite la acumulación de patógenos (agentes que causan enfermedades) y carcinogenos (sustancias que causan cáncer), y la incapacidad del cuerpo para suprimir o contener el crecimiento de células cancerigenas.

Prácticamente todos los patógenos, incluidas las células cancerígenas, están protegidas por una capa proteínica o “fibrina” que dificulta al sistema inmune a identificar y destruirlas. Este revestimiento pegajoso puede ser hasta 15 veces más grueso que la membrana de células normales (1.5). Aquí es donde se necesitan las enzimas metabólicas. La mayor parte de estas enzimas son proteasa o “protealitica” que significa que aceleran la descomposición de proteínas en cantidades suficientes, digieren la membrana protectora de fibrina y exponen las células cancerígenas al sistema inmune.

Dado que el páncreas produce la mayoría de los suministros corporales de enzimas, suplementar con enzimas metabólicas ayuda a este órgano sobrecargado de trabajo y ayuda a evitar el cáncer. Un suministro amplio de enzimas pancreáticas se debe tomar oralmente entre comidas para facilitar la carga metabólica del cuerpo y conservar sus suministros de enzimas. Al contrario que las enzimas digstivas que se toman con los alimentos, las enzimas metabólicas se toman en ayunas para facilitar su entrada en el sistema sanguíneo. Debido a sus capacidades digestivas de proteínas y sus propiedades en la promoción de la salud, dósis terapéuticas de enzimas metabólicas/pancreáticas han sido usadas desde hace décadas para ayudar a tratar el cáncer.

Históricamente el caso de las enzimas pancreáticas terapéuticas fue establecida a principios del siglo XX por el embriólogo escocés John Beard que observó al microscopio que las células de la placenta se parecen a células malignas a medida que van creciendo en preparación para la creación de un bebé. Observando que el tejido de la placenta deja de crecer en la octava semana, una vez que comienza la producción enzimática del feto, Beard teorizó que un tumor maligno respondería de manera igual siempre y cuando hubiese una cantidad suficiente de enzimas pancreáticas (2.3).

Beard probó sus teorías con gran éxito usando jugos pancreáticos para la reducción de tumores en humanos y en animales y estos hallazgos fueron publicados en su monografía de 1911 titulado “La Terapia Enzimática del Cáncer”. Su trabajo como pionero cayó en el olvido en 123 siguiendo su muerte hasta que un dentista de Texas llamado William Donald Kelley estableció una teoria similar basada en el trabajo de Beard casi cuarenta años más tarde (2,3).

Kelley se curó a si mismo de un cáncer avanzado usando un protocolo principalmente basado en la nutrición y dósis muy altas de suplementos de enzimas pancreáticas. Siguió tratando exitósamente a miles de otros pacientes con cáncer “terminal”, pero a pesar de sus  logros extraordinarios, fue ignorado por la comunidad médica que se negó (y sigue negándose) a aceptar que sustancias naturales, no tóxicas son tratamientos eficaces para el cáncer.

Un especialista en cáncer de Nueva York, Nicholas González, MD., empezó una revisión de los pacientes de Kelley en 1981 cuando todavía era un alumno de medicina en Cornell University. Esto incluyó investigaciones sobre las enzimas pancreáticas orales para el tratamiento del cáncer y eventualmente su propia consulta de uso del enfoque enzimático con pacientes con cáncer avanzado. Sigue tratando sus pacientes con terapias naturales y enzimas basándose en los trabajos de Beard y Kelley (4).

Las personas sanas pueden tomar pequeñas dósis de ambas enzimas digestivas cn los alimentos y enzimas metabólicas en ayunas para poder mantener la salud y prevenir la carencia con el tiempo. Las mujeres embarazadas deben consultar un médico antes de empezar un régimen de suplementos.

Para personas con problemas de salud graves puede ser mejor empezar suplementos orales de enzimas con dósis pequeñas, gradualmente aumentando hasta que se logran los beneficios máximos. Suplementar entre comidas con 40-60 enzimas sistémicas como dósis terapéutica para pacientes con cáncer no es infrecuente (3,4,5). Un practicante de salud natural puede ayudar en decidir el tipo de suplementación adecuado y la dósis.

Referencias:

1. Diamond M.D. W. John and Cowden M.D., W. Lee: Cancer Diagnosis, What to do Next. Tiburon CA. Alternative Medicine com. Inc., 241-6, 2000

2. Fonorow, O. The Cure for Cancer: Theory, History and Treatment. Townsend Letters for Doctors and Patientes, Junio 2004.

3. Kelley, Wm. DDS: Cancer, Curing the Incurable Without Surgery, Chemotherapy or Radiation, Bonita CA. New Century Promotions, 3-13, 2005 Edition

4. Gonzalez M.D., N.: Enzyme Therapy and Cancer

(http://www.dr-gonzalez.com/history_of_treatment_txt.htm)

5. Wrba. M.D. Heinrich: Leading European Oncologist Discusses Systemic Oral Enzyme Therapy and Cancer (www.stopcancer.com/enzymes_wobenzym.htm)

Acerca de la Autora:

Mary Laredo es una artista, educadora y galerista que vive y trabaja en Detroit. Como superviviente de cáncer de pecho evitando tratamientos convencionales, está escribiendo un libro sobre su experiencia con terapias naturales y sanación nutricional. Visita http://marylaredo.blogspot.com.

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