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TERAPIA Dr. GERSON

TERAPIA Dr. GERSON

Fuente: http://dametumano.wordpress.com/

CONFERENCIA SOBRE CÁNCER “TERAPIA DR. GERSON”

Este extracto es tomado de la Conferencia del autor a la Sociedad para el Control del Cáncer del 25-26 julio 2009. En el mismo se destaca claramente la importancia de mantener la sangre en un umbral óptimo de pH para una buena oxigenación de la misma y del organismo en general. Una célula carente de oxígeno no es capaz de diferenciarse y así iniciar el viaje de la “célula indiferenciada” o cancerosa.

En 1924, Otto Warburg (que más tarde fue dos veces propuesto como candidato al Premio Nobel) hace la interesante observación de que el origen del cáncer podría atribuirse a la disminución de la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. Sin oxígeno, las células pierden rápidamente cualquier posibilidad de supervivencia. ¿Cómo reaccionan? Claramente, no es que la sangre se detenga de repente de transportar oxígeno, sino más bien la pérdida de la capacidad de transportar oxígeno es un proceso gradual y no necesariamente continuo, debido al cual los efectos nocivos de la privación de oxígeno aumentan progresivamente.
También vamos a examinar la idea de Warburg (al parecer errónea) de que el deterioro en la capacidad de transportar oxígeno de la sangre, una vez iniciado, no se puede revertir.
La capacidad de nuestro cuerpo de mantener un buen estado funcional depende de muchos de sus propiedades químicas, eléctricas y físicas.

Glóbulos rojos
El torrente sanguíneo es nuestro “océano” interno, es el líquido que suministra a cada célula el oxígeno y los nutrientes necesarios para la supervivencia, llevándose al mismo tiempo, los productos de desecho, en modo que el metabolismo no se vea obstruido o contaminado de toxinas, a las que estamos sujetos por el simple hecho de que vivimos en un entorno imperfecto.
Las estructuras que permiten a la sangre de transportar oxígeno son los glóbulos rojos, pequeños hemisferios vacíos que absorben el oxígeno en la superficie y son lo suficientemente pequeños y flexibles como para poder colarse en los pequeños capilares que los llevan en los puntos más remotos del sistema circulatorio. Todas los glóbulos deben flotar en el suero separados de otros glóbulos, de lo contrario pueden “coagularse” y perder su flexibilidad esencial (por no mencionar el hecho de la disminución de la superficie para transportar oxígeno).
Cada glóbulos rojos lleva en su superficie una cierta cantidad de electrones, que le dan una carga negativa. El pH de la sangre debe ser ligeramente superior a 7,0, el pH del agua neutra. Por debajo de 7,0 estamos en un medio ácido, por encima en un medio alcalino. Un pH ligeramente alcalino, entre 7,35-07,40, se considera óptimo para la sangre. Nuestros procesos fisiológicos son muy sensibles al más mínimo cambio en el pH, y el mantenimiento de los valores correctos se llama “homeostasis”. Si sólo uno de los valores ideales (concentración química, acidez, viscosidad, temperatura, volumen, etc) varía muy poco, nuestra supervivencia está en peligro.
Si el pH de la sangre cae por debajo de 7.0, la sangre se vuelve ácida y los electrones que separan los glóbulos unos de otros se vuelven menos.

Sin oxígeno
Surge la pregunta: “¿Qué pasa con las células del cuerpo cuando no reciben más oxígeno?”. En muchos casos, las células sin oxígeno durante largos períodos simplemente mueren. Descomponiéndose, crean incluso más acidez, haciendo bajar el pH aun más. Algunas células, sin embargo, para sobrevivir, “cambian de marcha” y se pasan a un estado en el que no necesitan oxígeno para crear energía. El estado sano y normal celular es el del metabolismo oxidativo, en la cual el oxígeno y los nutrientes se utilizan para generar energía (ATP) y sobrevivir, funcionar y reproducirse. De otra manera, el estado privo de oxígeno al cual pasan, llamado “fermentativo”, que usa para crear energía, el proceso mucho menos eficiente de la glucólisis. En este estado, en vez de producir energía, agua y dióxido de carbono, las células producen una mínima cantidad de energía y ácido láctico, que disminuye aún más el pH del ambiente.
Debido a que producen menos cantidad de energía que en el estado oxidativo (sólo cerca al 7%), las células en estado fermentativo sólo pueden dividirse y crecer, en lugar de contribuir a la eficiencia del cuerpo. No son más células “diferenciadas” de los músculos, de los nervios, de los huesos o de las grasas, con una función útil dentro del cuerpo, se han convertido en células “indiferenciada” o cancerígenas. Es importante entender que las células cancerosas no son enemigos procedentes del exterior. Ellas representan el intento desesperado de parte de algunas células de sobrevivir, incluso cuando no reciben suficiente oxígeno para un metabolismo saludable. Decir que estamos en “lucha contra el cáncer”, representa un total desconocimiento. El “cáncer” es sólo un intento desesperado de nuestra las células para seguir con vida! Luchar en contra de ellas, en realidad, significa luchar contra nosotros mismos.

De agua salada
Muchos libros y documentos que habíamos consultado para estudiar este fenómeno afirman sin una sombra de duda que el cáncer no puede sobrevivir en un medio alcalino. Imagínese lo que ocurre con un pez saludable de agua salada si de repente se lo coloca en las frescas aguas de un lago: sus órganos internos,perfectamente funcionantes en agua salada, en el nuevo entorno se deterioran y mueren. Lo mismo ocurre a las células cancerosas cuando el ambiente ácido en el cual prosperan se vuelve alcalino. Por lo tanto, mantener nuestro ambiente interno a un pH óptimo de 7,35 debe prevenir el cáncer, e incluso invertirlo! La clave para prevenir el cáncer esta en no dejar jamas que el pH del cuerpo caiga por debajo de 7.35, si es posible.

Hay alimentos y alimentos
Ahora volvemos al punto de partida y averiguar por qué los sistemas corporales llegaron a no cumplir su función principal.
Descubrimos que los alimentos que comemos, la elección de alimentos que hacemos varias veces al día, tienen un efecto significativo en el equilibrio ácido/báse de nuestro torrente sanguíneo. Hay alimentos que crean y mantienen un ambiente alcalino saludable, fomentando la circulación de oxígeno en la sangre, mientras que otros crean y refuerzan un peligroso ambiente ácido. Estos no son necesariamente alimentos que resultan alcalinos al gusto o a la medición, en su forma natural: los limones, por ejemplo, a pesar de su acidez, cuando se metabolizan (digeridos), crean alcalinidad en nuestro cuerpo. Se trata de la naturaleza química del residuo (las “cenizas”) que queda después de que la comida ha sido metabolizada, son las que determinan si los alimentos crean alcalinidad o acidez.
Cuando comemos productos vegetales, en general, la ceniza que queda después que nuestro cuerpo “quema” el combustible crea condiciones alcalinas. En el otro extremo, cuando consumimos y metabolizamos los productos de origen animal – como pollo, pescado, carne, cerdo, huevos y leche (proteína animal) – las cenizas restantes tienden a crear acidez, debido al elevado contenido fosfórico de los alimentos. El fósforo de la ceniza se combina con el agua del cuerpo, creando ácido fosfórico.
Si comemos siempre alimentos que crean acidez, sin equilibrarlos con alimentos que crean alcalinidad, construiremos y mantendremos para nuestras células un ambiente ácido, por lo tanto anaeróbico (sin oxígeno). Esta condición, como lo señala Warburg, promueve el cáncer. Podemos ver los resultados de la secuencia anterior, en el estado de salud de la población de los Estados Unidos, donde el consumo de animales y productos cárnicos es más alto que en el resto del mundo: la incidencia de tumores en los Estados Unidos es hoy de una persona cada 2.3, y aumenta aún más.
T. Colin Campbell, PhD, el famoso nutricionista de los Estados Unidos (y quizás del mundo) ha analizado la relación entre la proteína animal y el cáncer en un estudio realizado en Filipinas. En algunos casos, la reducción de la ingesta de proteína animal, el crecimiento del tumor se invirtió.

Un genio de la medicina
El dr. Max Gerson, el médico alemán famoso llamado por su amigo, el premio Nobel Albert Schweitzer “Una de los mas importantes genios de la medicina” , descubrió que al hacer seguir a los pacientes una dieta estricta vegetariana, eliminando todos los factores conocidos como cancerígenos e “inundando” el cuerpo de nutrientes vegetales bio-disponibles, los pacientes responden en un modo muy positivo después de una semana o menos! La circulación mejoraba, el transporte de oxígeno fue restaurado y el sistema inmune habían regresado a sus tareas, a saber: proteger al cuerpo contra las infecciones y de las células anormales, y reconstruir las estructuras dañadas. Tenga en cuenta, por favor, que uno de los importantes efectos de una dieta estricta vegetariana es la restauración rápida del nivel de pH apropiado en la sangre, y por lo tanto su capacidad de transportar oxígeno, o aquello a lo que Warburg creía imposible!
Después de un año y medio o dos, la terapia dietética de Gerson combinada con una potente desintoxicación del hígado, puede revertir y reparar los daños causados de una vida de inadecuados hábitos alimentarios, invertir un tumor avanzado, reconstruir los sistemas de los órganos dañados, y dar una salud a largo plazo. Por ejemplo, un paciente del Dr. Gerson, William Schickel, comenzó la terapia Gerson a la edad de 32 años, mientras se estaba muriendo de un linfoma, avanzado e incurable. Recuperado, ha tenido una larga vida productiva y murió hace unos meses, a casi noventa años.
Bueno, la “Terapia Gerson” es claramente mucho más que un conjunto compuesto de una dieta vegetariana, jugos y enemas de café para desintoxicar.
En el mundo de hoy, el cáncer se ha extendido debido a la forma en que comemos, de los contaminantes químicos que diseminamos en el aire, el agua y los alimentos, el del hecho de que las plantas crecen en suelos pobres con fertilizantes artificiales y plaguicidas venenosos , de las drogas tóxicas que tomamos por prescripción o a la vuelta de la esquina, de la falta de información de parte de las instituciones médicas, farmacéuticas, agrícolas y científicas sobre los efectos nocivos de sus prácticas de ganancias económicas tóxicas y nocivas. Durante casi 100 años, aunque se han invertido cientos de miles de millones de dólares, en la “Investigación” sobre el cáncer, han evitado cuidadosamente de tener en cuenta el trabajo de Warburg y Gerson, que le habría, ya de mucho tiempo llevado a encontrar un tratamiento eficaz para el cáncer. Es suficiente considerar esto para concluir que los intereses comerciales de los organismos médicos, farmacéuticos y gobernativas no tienen nada que ver con la cura de las enfermedades crónicas, ya que nadie se puede enriquecer mediante la recomendación de una dieta saludable.
Corresponde a las personas redescubrir por sí mismos el trabajo de alguien que ha puesto de manifiesto, a lo largo de los siglos, los secretos de la salud y la curación.

Enemas para apoyar el hígado

Uno de los elementos más importantes de la “terapia Gerson” son las enemas desintoxicantes al café. Cuando el cuerpo recibe una gran cantidad de nutrientes a través de 13 zumos de frutas y verduras al día, recién exprimido, y tres comidas vegetarianas abundantes, el ambiente interno del cuerpo se vuelve alcalino. No sólo las toxinas acumuladas toda una vida dentro de las células son expulsadas, sino que además las células malignas comienzan a morir. Los residuos de estos dos procesos deben ser transportados por el torrente sanguíneo, y conducidos al hígado para ser filtrados y expulsados. Pero el hígado de un paciente con cáncer ya está muy comprometido y podría ser abrumado por la carga adicional de las toxinas y de las células cancerosas muertas. Sin un apoyo adecuado para expulsar las toxinas del hígado, el paciente puede caer en un coma hepático e incluso morir. En las primeras etapas de la terapia Gerson anticáncer, puede requerir hasta cinco o más enemas de café al día, para ayudar al drenaje de las muchas toxinas en el hígado y en el tracto intestinal. Atención, por favor: La enema de café no tiene la intención de vaciar el colon, su específica tarea es de drenar las toxinas del hígado. También es un potente analgésico, ya que la toxicidad es la causa principal de casi todos los dolores crónicos .

Escrito por:
Howard Straus, el nieto del Dr. Max Gerson, es graduado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y actualmente vive en Carmel, California. Desde hace 20 años, que se haya comprometido con la terapia Gerson, como uno de los directores del Instituto Gerson, director del Boletín de curación Gerson Newsletter, Presidente del Instituto de Investigación del Cáncer y como editor de numerosos libros y folletos sobre la Terapia Gerson.