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¿Influye crisis global sobre el deseo sexual?

¿Influye crisis global sobre el deseo sexual?

BBC Ciencia

Tiempo de crisis es sinónimo de tiempo de cambios. Y cuando la crisis
económica arrecia, la gente comienza a reducir sus gastos, eliminar de la
lista de compras todo aquello que no sea estrictamente necesario, racionar
las salidas, en fin... recortar por donde se pueda hasta que pase el
temporal.

Conciente e inconcientemente nuestra conducta sufre alteraciones. Y en el
ámbito de la intimidad los cambios también se hacen notar. ¿Pero de qué
manera nos afecta la incertidumbre económica en el terreno sexual? ¿Aumenta
o disminuye nuestro apetito por el sexo?

Según la profesora Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, en Estados
Unidos, el estrés provocado por las preocupaciones en torno al dinero y el
temor a quedarnos sin trabajo en particular eleva los niveles de dopamina en
el cerebro, una sustancia química asociada con el amor romántico.

"Los momentos de estrés pueden despertar sentimientos de atracción,
sencillamente, uno está más susceptible", dice Fisher.

Como señala Susan Quilliam, experta en relaciones humanas y colaboradora de
la BBC, las teorías de Fisher están basadas en un clásico estudio de Dutty y
Aron llevado a cabo en 1974, en el que un grupo de hombres demostró sentir
una mayor atracción por una mujer guapa cuando se encontraba cruzando un
puente peligroso.

Información recogida recientemente -aunque de orden mucho menos académico-
añade Quilliam, parece sustentar la proposición de Fisher.
Tienda de productos sexuales

Las ventas en las tiendas de productos sexuales aumentaron tras la crisis.

Sitios para buscar pareja por internet como eHarmony y Match.com reportaron
un gran incremento del tráfico -de hasta un 20%- después de que se desató la
crisis financiera y las tiendas de productos sexuales desde Ámsterdam hasta
Nueva York, pasando por China, han aumentado sus ventas.

Hasta aquí, la teoría parece funcionar: tiene sentido que en momentos en que
la gente está agobiada por las preocupaciones financieras busque refugio en
la conexión con otro ser humano, o en el placer que provoca el contacto
físico con el otro.

Todo lo contrario

Sin embargo, señala Quilliam, hay quienes argumentan exactamente lo
contrario y la explicación también parece extremadamente lógica.

Denise Knowles, terapeuta sexual de la organización Relate, en el Reino
Unido, dice que "la incertidumbre económica puede crear ansiedad en la
gente", sobre todo si a esto se le suma la posibilidad perder el empleo y
tener que buscar otro, o por ejemplo, trabajar más horas para compensar la
pérdida del trabajo de la pareja.

"Al final, es más probable que tengan menos ganas de mantener relaciones
sexuales al terminar un largo día".

Por otra parte, añade Quilliam, la autoestima suele caer en épocas de
recesión, particularmente la de aquellos que pierden su fuente de trabajo.
Igualmente, disminuye el respeto por la pareja que tiene menos éxito, desde
el punto de vista económico.

Sí, pero más tarde

Una teoría que combina de algún modo las dos anteriores es la que propone el
sexólogo argentino Doctor Juan Carlos Kusnetzoff, que si bien considera que
la crisis económica impacta el sistema psíquico produciendo estrés, y por
ende una baja en el deseo sexual, esto ocurre no de manera inmediata sino a
más largo plazo
Pareja

Según Kusnetzoff el impacto de la crisis las parejas lo sienten más tarde.

Kusnetzoff lo define como "una moratoria", es decir, "es raro que el estrés
deje heridas de forma inmediata. El estrés se hace sentir con el correr del
tiempo, con el correr de los meses y llega hasta tres años posterior al
impacto inicial".

"A medida que pasa el tiempo" añade el experto, "los cambios en el deseo
sexual se manifiestan no sólo en la disminución de la frecuencia o de las
ganas de tener relaciones sexuales, sino que lo que se va perdiendo es la
espontaneidad del deseo".

Pero el caso es que no solamente los cambios se manifiestan más tarde sino
que además, "muchas parejas utilizan la relación sexual como un ansiolítico
natural, es decir, tienen relaciones sexuales inclusive más intensas que
antes, en un intento natural, casi desesperado -como en la guerra, o la
posguerra cuando aumenta muchísimo el índice de nacimientos- porque la
angustia hace que intentemos juntarnos con el sexo opuesto para abrazarnos,
besarnos y acariciarnos", señala Kusnetzoff.

Otro aspecto que rescata el experto es que las mujeres y los hombres no se
ven afectados de la misma manera.

"Las mujeres son más sensibles, la mujer es hormono-sensible mientras que el
hombre es hormono-resistente. Un susto, un acontecimiento inesperado para
una mujer, le atrasa o adelanta la menstruación. En cambio, no ocurre algo
similar en el hombre", asegura el experto.