Skip to content

El Toque Sanador

El Toque Sanador

El Jin Shin Jyutsu es una antigua técnica japonesa que usa los dedos de las manos y la respiración para equilibrar la energía corporal, eliminar el estrés, regular la tensión emocional, paliar el dolor y coadyuvar en el tratamiento de las enfermedades crónicas. Esta técnica, recuperada a principios de siglo por Jiro Murai, fue introducida recientemente por expertos japoneses en los EE.UU., y se extendió a Occidente, sorprendiendo por su extraordinaria capacidad de sanación. Su base se sitúa en el profundo conocimiento del mapa energético del cuerpo y en la posibilidad de equilibrar y armonizar el KI de un modo sencillo y natural.

Ella explica con claridad y precisión todos los elementos necesarios para practicar el Jin Shin Jyutsu con uno mismo, o con los demás, y muestra decenas de ejercicios y técnicas para aplicar en dolencias específicas.

El toque sanador incluye:
* La introducción en los canales energéticos del cuerpo y en los 26 puntos
donde esta energía se concentra.
* Los métodos para liberar el fluir de la energía vital.
* Los cinco desequilibrios que bloquean y reducen su nivel de energía y los
pasos para superarlos.
* Ejercicios de primeros auxilios y de sanación inmediata para catarros,
presión sanguínea, niveles altos de colesterol, alergias, tensiones
musculares, dolor menstrual, jaquecas y otras dolencias.

El toque sanador es, en resumen, una guía completa del antiguo arte del Jin Shin Jyutsu, que es sencillo de aprender, pero de efectos sorprendentes, otorgándonos salud física y psicológica.

Profundidades y Actitudes

La materia es el nivel inferior
del espíritu, y éste es el grado
superior de la materia
.

El amplio ámbito del Jin Shin Jyutsu se hace más evidente mediante el concepto de las profundidades. Estas son un instrumento práctico de sanación así como un medio para comprender cómo hemos llegado a ser y cómo permanecemos unificados con la fuente de toda vida.

Las profundidades se pueden comprender como las dimensiones del ser. Cada una de ellas es responsable de un determinado conjunto de funciones corporales, mentales y espirituales. Todas estas dimensiones interactúan mutuamente y son interdependientes. Simultáneamente, cada dimensión ofrece también una base directa para la siguiente. De este modo revelan el implícito orden de la vida y nos permiten comprender la intención que está por detrás de cada dimensión de nuestro ser.

Las profundidades describen también el proceso por el cual la energía toma forma, el espíritu se convierte en materia y cada paso de la creación se construye a partir del precedente. Aunque definimos a cada profundidad como una etapa de creación, es preciso recordar que jamás estamos separados de ninguna etapa, de manera que incluso las formas más difusas de energía pura están unificadas con el cuerpo físico. Cada profundidad interactúa con las demás para sostener e integrar la experiencia humana. Para decirlo brevemente, la interrelación de las profundidades pone de manifiesto la relación entre la realidad física y no física, entre pensamiento y sustancia y entre el universo y el individuo.

Vamos a detenernos un minuto e imaginar que nos hemos originado a partir de una fuente infinita de energía. De hecho, la ciencia moderna afirma que es el modo en que hemos llegado a ser. Desde una perspectiva cosmológica y científica, el origen del universo se debe al denominado Big Bang, una gigante explosión de energía que creó la materia. Antes del Big Bang el universo existía como una energía indiferenciada e ilimitada. En dicha energía se encontraban las semillas para infinitas posibilidades de creación. Esa energía aún existe y en el Jin Shin Jyutsu se la conoce como novena profundidad. Cada uno de nosotros está aún unido a la novena profundidad; todos estamos conectados con el potencial original de la energía pura.

El proceso por el cual esta energía universal se individualiza y se pone de manifiesto se denomina contracción. En este proceso la energía vital pasa a través de diversas etapas de contracción con el fin de convertirse en materia. Este proceso de contracción comienza en la octava profundidad, a la que a menudo se denomina el punto. Esto ofrece la imagen de un punto en el que la energía ilimitada de la novena profundidad comienza a concentrarse – la incognoscible fuente de todos los orígenes.

En la séptima profundidad la energía vital se ha condensado en “la luz del Creador”. Esta profundidad nos proporciona la chispa vital que anima el cuerpo físico. La imagen que mejor representa la séptima profundidad se encuentra en el fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sextina, y es el fragmento en el cual la mano de Adán se extiende hacia la mano de Dios. Entre los dedos de Adán y los de Dios existe un pequeño espacio, una sinapsis, en el que la chispa vital brinca para animar la carne. La séptima profundidad está también asociada con el sol y la luz.

Desde la sexta a la primera profundidad, la energía vital se contrae en diversos aspectos de la forma humana. Como tal, cada una de estas profundidades acompaña todas las funciones físicas, psicológicas y espirituales de nuestra experiencia humana. Por ejemplo, en el plano físico cada profundidad es responsable de la creación y mantenimiento de un particular conjunto de funciones orgánicas.

Cada una de estas seis profundidades corresponde también a una determinada actitud. En el Jin Shin Jyutsu este término se refiere a una respuesta emocional fija, como el miedo o la ira habitual. La naturaleza inflexible y rígida de las actitudes es una de las causas primarias de la disonancia. Como consecuencia, cuando una actitud en particular se torna dominante, la profundidad relacionada con ella se desequilibra. Este desequilibrio puede afectar negativamente la función orgánica gobernada por dicha profundidad.

Afortunadamente, también sucede lo contrario: cuando equilibramos una profundidad determinada nos desembarazamos de la actitud relacionada y de este modo es posible corregir cualquier disonancia que pueda estar afectando el órgano correspondiente. Como cada una de las seis profundidades puede ser regulada a través de un punto situado en nuestra mano, equilibrar una profundidad es tan fácil como hacer un puente de conexión en uno de nuestros dedos o en la palma de nuestra mano.

En la sexta profundidad la energía vital universal se ha contraído para convertirse en una “copia” que determina la creación de nuestra forma manifiesta. Esto progresa desde nuestra superficie más exterior, gobernada por la primera profundidad, hasta nuestro núcleo físico más interno, gobernado por la quinta profundidad.

A continuación nos ocuparemos más detalladamente de cada una de las seis primeras profundidades, centrándonos principalmente en los órganos y actitudes correspondientes a cada una de ellas

La primera profundidad

El protector de la forma material

La primera profundidad es responsable de recibir y procesar el alimento. Nos permite nutrirnos de fuentes internas y externas. Nos ayuda a digerir los nutrientes, que son tan variados como los alimentos que ingerimos y nuestros propios pensamientos.

Los órganos asociados con la primera profundidad son el bazo y el estómago, que constituyen expresiones directas de la función de la primera profundidad. Obviamente, el estómago nos ayuda a digerir los alimentos. El bazo es la fuente corporal de energía solar, que sirve para energizar el resto de los órganos. La primera profundidad crea también nuestra superficie corporal, que a través de su enorme red de poros, recibe los nutrientes que entran en contacto con ella. También es el medio por el cual percibimos el contacto y el cuidado de los demás.

Cuando la primera profundidad está en armonía, nos sentimos capaces de asimilar los nutrientes. El sentimiento contrario es la preocupación, la actitud asociada con el desequilibrio de la primera profundidad.

Para equilibrar la primera profundidad, haga un puente de transmisión en ambos pulgares.

La segunda profundidad

Ritmo y armonía

La segunda profundidad confiere vitalidad y energía al cuerpo. También modera los ritmos vitales esenciales, los efluvios y la absorción. Cuando la segunda profundidad está en armonía, somos más capaces de recibir y liberar la energía en un ritmo regular y pausado. Por esta razón, nos referimos a la segunda profundidad como “el pequeño aliento de vida”.

No es sorprendente que la segunda profundidad gobierne el sistema respiratorio. Los órganos relacionados son el pulmón y el intestino grueso. Aquí es donde la energía vital crea lo que se denomina el tejido de la “piel profunda”, la red de tejidos que está por debajo de la piel y recubre los principales órganos del cuerpo.

Cuando estamos agobiados por la pena, la segunda profundidad está desequilibrada. Es evidente que la aflicción surge de una interrupción de nuestros ritmos emocionales naturales. Cuando estamos apesadumbrados, nuestra capacidad de vivir está disminuida. Nos estancamos, aferrándonos a algo que no podemos poseer. Cuando equilibramos la segunda profundidad es más fácil deshacernos de lo viejo y mostrarnos receptivos ante lo nuevo, tanto en el plano físico como en el emocional (función de los pulmones y del intestino grueso).

Para equilibrar la segunda profundidad, se debe hacer un puente de transmisión en el dedo anular.

La tercera profundidad

La clave para armonizar
los elementos

La tercera profundidad es, como la sexta, un armonizador. Pero mientras que la sexta profundidad regula nuestra armonía con el universo, la tercera modula la armonía interior del propio cuerpo. La tercera profundidad es responsable de mantener los elementos individuales del cuerpo en sus correctas proporciones. De modo similar, armoniza todas nuestras diversas emociones. En este caso somos capaces de ver la vida de un modo más compasivo.

La tercera profundidad gobierna las funciones del hígado y la vesícula. Allí es donde la energía vital crea la “esencia de la sangre”. El Jin Shin Jyutsu considera a la sangre como una fuerza armonizadora debido a su función de distribución de los diversos nutrientes a las diferentes partes del cuerpo.

La actitud asociada con la tercera profundidad es la cólera, considerada por el Jin Shin Jyutsu como una fuerza capaz de separar el alma del cuerpo debido a su intensa y desestabilizadora energía. Cuando equilibramos la tercera profundidad, aumentamos nuestra capacidad de compasión y devolvemos la armonía a las funciones del hígado y de la vesícula.

Para equilibrar la tercera profundidad, se debe hacer un puente de transmisión en el dedo medio.

La cuarta profundidad

El líquido de la vida

La cuarta profundidad representa el “flujo”, o la fluidez del movimiento. Nos permite superar el impacto negativo de un estancamiento, físico, emocional o mental.

Como la fluidez y el movimiento son centrales para la cuarta profundidad, ésta es responsable de la creación del sistema muscular. La cuarta profundidad gobierna también los órganos que regulan el movimiento del agua a lo largo de nuestro organismo, en especial los riñones y la vejiga. El Jin Shin Jyutsu, como muchos artes antiguos de sanación, sostiene que los riñones tienen también la función de almacenar y distribuir la energía vital por todo el organismo.

Cuando la cuarta profundidad se desequilibra, la actitud resultante es el miedo. El Jin Shin Jyutsu define al miedo como una Falsa Evidencia Aparentemente Real. Es el origen e todas las demás actitudes. Más aún, el miedo es una fuerza paralizante que obstaculiza los principios motrices naturales de la cuarta profundidad. Produce el efecto de demorar la circulación de los líquidos corporales. Esto no resulta sorprendente si recordamos que la circulación de los fluidos del cuerpo está gobernada por los órganos de la cuarta profundidad, los riñones y la vejiga. Al equilibrar la cuarta profundidad se restaura la libre circulación y nos liberamos del miedo.

Para equilibrar la cuarta profundidad, se debe sujetar el dedo índice.

La quinta profundidad

Estar en estado de
conocimiento en vez
de simplemente pensar.

La quinta profundidad es el origen de nuestro conocimiento intuitivo. Cuando la quinta profundidad está equilibrada, somos capaces de recibir inspiración directamente del universo. Aquí, la energía vital, al contraerse, es responsable de la creación del sistema óseo. Las funciones orgánicas soportadas por la quinta profundidad son las del corazón y del intestino delgado. De hecho, el corazón nos ofrece un excelente conocimiento de la esencia de la quinta profundidad, ya que, cuando nuestro corazón está abierto, confiamos en la inspiración del universo y somos capaces de recibirla.

La actitud asociada a la quinta profundidad es la pretensión. El Jin Shin Jyutsu se refiere a la pretensión como “tratar de”. Con el fin de impedir que se desequilibre la quinta profundidad, el Jin Shin Jyutsu nos aconseja que evitemos las siguientes trampas:

* No juzgar ni ser juzgado. Cuando hacemos juicios, asumimos que conocemos completamente una situación, lo cual es imposible. Además, los prejuicios presumen que cualquier situación en la que se encuentre una persona podría haber sido evitada por esa persona. Esto no es real. Cada acción que realizamos representa una toma de consciencia en una etapa determinada del desarrollo.

* No comparar ni competir. Todas las comparaciones son falsas. Cada persona y situación es única y, por lo tanto, no puede ser comparada con ninguna otra cosa o persona. Todas las comparaciones y las formas de competencia se basan esencialmente en la ilusión.

* No etiquetar ni ser etiquetado. Poner una etiqueta es limitar; ser etiquetado por otra persona compromete el estado de nuestra vida. Cuando damos nuestro propio diagnóstico sobre una situación o condición, estamos ocupándonos de la disonancia en vez de centrarnos en la armonía.

* No preguntar por qué. La madurez y el desarrollo constituyen un proceso orgánico que se desenvuelve ordenadamente. Cuando llega el momento en que es preciso comprender, surge la respuesta.

Los desequilibrios de la quinta profundidad a menudo se manifiestan corporalmente como disonancias de las funciones del corazón y del intestino delgado. Al equilibrar esta profundidad podemos conducir estas disonancias físicas e ir más allá de la actitud de “tratar de”.

Para equilibrar la quinta profundidad, se debe establecer un puente se transmisión en el dedo meñique. Se puede sujetar cualquiera de los meñiques de la forma que sea más cómoda.

Como hemos visto, el simple acto de sujetar un dedo puede representar un poderoso instrumento para armonizar las funciones orgánicas y neutralizar la influencia negativa de las actitudes.

La sexta profundidad

Este es el principio más
diferenciado del hombre
y es su consciencia en un estado
incondicional e indivisible.

La sexta profundidad es la transición entre el universo “impersonal” y nuestra propia experiencia humana “personal”. Es la fuente de nuestra energía vital personal que nutre todos nuestros órganos, así como también todas las formas materializables de energía que hay en nuestro interior. Es el soporte de las funciones del diafragma y del ombligo y nos proporciona la vitalidad que necesita nuestro ser. Por esta razón la sexta profundidad se denomina a menudo como el “armonizador total” ya que armoniza nuestro cuerpo, mente y espíritu entre sí y en relación con el universo.

Cuando este armonizador total se desequilibra, surge el desaliento. En el plano físico la disonancia puede tener lugar en el diafragma y en las funciones orgánicas de la zona umbilical. Cuando la sexta profundidad está equilibrada, experimentamos una profunda paz y una unidad con el universo. Los órganos relacionados están en armonía.

Para equilibrar la sexta profundidad, establezca un puente de transmisión en la parte central de la palma de la mano.

Recuerde: la forma que usted elija para hacerlo será la adecuada. Uno de los métodos más antiguos de conectar con la sexta profundidad es colocar las manos como si se estuviera rezando. Los antiguos sabían que no se trataba de un mero gesto simbólico sino de una forma práctica de colocar las manos para alcanzar la armonía con el universo.

Alice Burmeister

Extractado por Estela Marín de
Alice Burmeister.- El Toque Sanador.-Edaf

Leave a Reply