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Determinación de la “Edad Biológica”

Determinación de la "Edad Biológica"

Prof. Jaime Miquel Calatayud

Profesor del Departamento de Biotecnología de la Universidad de Alicante

Ex-Jefe de la División de Patología Experimental de la NASA

Ponencia presentada en el II Congreso de la S.E.M.A.L.

Es evidente que la pérdida de rendimiento fisiológico que tiene lugar al envejecer puede mostrar grandes diferencias entre los miembros de una población de la misma edad cronológica. Esto justifica la aceptación del concepto de edad biológica (o funcional) así como el uso de biomarcadores o parámetros para medir la pérdida funcional sufrida por los diversos sistemas fisiológicos investigados. Así se puede valorar el efecto sobre el envejecimiento del ejercicio, suplementación de la dieta con antioxidantes y otros factores del estilo de vida, y se facilita la realización de tratamientos individualizados de medicina geriátrica preventiva.

Puesto que el envejecimiento se acompaña de una gran variedad de cambios a todos los niveles de organización biológica, se pueden seleccionar una serie de biomarcadores o parámetros bioquímicos, fisiológicos y psicológicos que cambian con la edad y que pueden ser sometidos a análisis estadísticos para revelar las relaciones entre edad biológica, edad cronológica, probabilidad de perder la salud y expectativas de longevidad.

Según la investigación de Borkan y Norris, realizada en mas de mil varones de Baltimore participantes en un estudio longitudinal del envejecimiento humano, no es correcto definir la edad biológica integrada, pues, en lugar de una sola edad biológica, los datos muestran que un sujeto tiene varias edades biológicas, una diferente para cada sistema fisiológico, ya que se puede ser biológicamente más viejo en unos sistemas que en otros.

El análisis retrospectivo de los datos de Baltimore también reveló que los sujetos que presentaban cierto número de parámetros "más envejecidos" que los de la mayoría de las personas de su misma edad cronológica tenían una mayor probabilidad de morir prematuramente. Concretamente, los siguientes parámetros presentaban diferencias significativas entre los sujetos longevos y los que morían prematuramente: función respiratoria, tensión arterial sistólica, y tiempos de reacción.. Así, los interesantes resultados obtenidos en la investigación de Baltimore sugieren que ya es posible realizar una medicina geriátrica preventiva basada en la detección de los parámetros anormalmente envejecidos y la pronta instauración de medidas destinadas a frenar la involución de los sistemas que en cada persona constituyen su talón de Aquiles.

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