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Aceite de Cáñamo y Cáncer

Fuente: Biblioteca Pleyares

 

del Sitio Web RiseEarth

traducción de Adela Kaufmann

 
La medicina del extracto de cannabis, también conocida como "aceite de cáñamo" cuando se hace referencia al tipo iniciado por primera vez por Rick Simpson, es una formulación concentrada de cannabis que se ingiere por vía oral.

 

Al comer grandes cantidades del aceite durante un período de tres a seis meses, casi cualquier enfermedad que usted pueda imaginarse puede ser curada o completamente controlada.

 

Esto es posible porque la medicina del cannabis funciona fundamentalmente a través del sistema endocannabinoide, el sistema super-regulatorio de nuestro cuerpo que mantiene la homeostasis en los otros sistemas.

 

Usted puede ver la realidad de la eficacia de la medicina del cannabis en todas las cosas para las que fumar es bueno.

 

Es ampliamente conocido y observable que las personas con cáncer, dolor crónico, condiciones inflamatorias, y otras condiciones fuman cannabis con notable eficacia.

Cuando se piensa en eso, es bastante loco que prendiéndole fuego a algo e inhalar el humo resultante (obteniendo así los cannabinoides en una forma de baja-concentración a través de los pulmones, que no están destinados a ingerir cosas) funcione mejor que muchos productos farmacéuticos caros.

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Agricultura industrial


Fuente: iblioteca Pleyares


por Nuria del Viso

12 Julio 2013

del Sitio Web TiempoDeActuar

 

El sistema alimentario mundial actual, basado en la agricultura de tipo industrial, tiene consecuencias nefastas sobre el medio ambiente y la salud de las personas.

 

Este sistema se basa en el monocultivo de grandes extensiones de terreno, utiliza modos de producción altamente mecanizados, a menudo usa semillas transgénicas y elevadas cantidades de fertilizantes sintéticos y pesticidas.

 

Se presentan como la agricultura “científica”, frente a los modos tradicionales de producción de alimentos.

 

Este tipo de agricultura ha logrado imponerse, pese a sus negativos impactos, utilizando una idea:

la agricultura industrial es capaz de producir más alimentos para dar de comer a la creciente población mundial.

Pero, ¿es esto cierto? No, esta afirmación es falsa.

 

A decir verdad, sucede todo lo contrario: no tiene la capacidad para alimentar al mundo, y es especialmente evidente ahora - cuando casi 1.000 millones de personas padecen hambre crónica - aunque no se trata tanto por un problema de producción, sino de distribución.

 

Aunque la agricultura industrial sí ha aumentado la productividad por hectárea ha sido a costa de perder productos secundarios importantes, como la paja, y de disminuir la diversidad de productos; esto se produce a costa de un balance energético negativo y un agotamiento de los recursos.

 

Además, hay varios estudios que plantean que la agricultura ecológica moderna es tan productiva como la industrial.

 

Tampoco en el largo plazo la agricultura industrial puede alimentar al mundo porque su uso intensivo de insumos externos y los residuos que genera la hace totalmente insostenible. El planeta no puede aguantar sus modos de producir comida o su expansión indefinida.

El primer hecho que conviene dejar claro es que la agricultura industrial es uno de los principales motores del cambio climático.

 

Su modo productivo hace un uso intensivo de combustibles fósiles a lo largo de sus procesos mecanizados y utiliza de forma intensiva enormes cantidades de productos petroquímicos.

 

Además, produce en cualquier rincón del planeta alimentos, piensos o agrocombustibles con destino al mercado mundial, por lo que sus productos recorren cientos y miles de kilómetros antes de llegar a su destino, y lo hacen utilizando medios de transporte movidos - mayoritariamente, aunque una pequeña parte también son agrocombustibles - por derivados del petróleo.

 

Como es sabido, las reservas mundiales de petróleo se están agotando rápidamente y estamos alcanzando lo que los expertos denominan el “pico del petróleo”, [1] es decir, la era del petróleo barato que ha sostenido el actual sistema alimentario (y el sistema económico en general) llega a su fin.

 

Igualmente, las industrias procesadoras y de distribución de alimentos - tan empaquetados - contribuyen también al cambio climático con sus emisiones.

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Las 11 grandes errores alimentarios

Fuente: Biblioteca Pleyares

by Kris Gunnars

del Sitio Web AuthorityNutrition

traducción de Adela Kaufmann

 

 

Hay una gran cantidad de información errónea dando vueltas alrededor de la nutrición en general. He enumerado los peores ejemplos en este artículo, perlo desafortunadamente esto es sólo la punta del iceberg.

Aquí están las 11 más grandes mentiras, mitos y conceptos erróneos de nutrición general.

 

 

1. Los huevos no son saludables

Hay una cosa con la cual los profesionales de nutrición han tenido un éxito notable... y es de demonizar a los alimentos muy saludables.

 

El peor ejemplo de esto es huevos, los cuales pasan a contener una gran cantidad de colesterol y se consideraron por lo tanto a aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca.

 

Sin embargo, recientemente se ha demostrado que el colesterol en la dieta realmente no eleva el colesterol en sangre. De hecho, los huevos principalmente, aumentan el colesterol "bueno" y no están asociados con un mayor riesgo de enfermedades del corazón (1, 2).

 

Lo que te queda es uno de los alimentos más nutritivos del planeta. Son altos en todo tipo de nutrientes, junto con antioxidantes únicos que protegen nuestros ojos (3).

 

Para colmo, a pesar de ser una comida de "alto contenido de grasa", comer huevos para el desayuno está demostrado que causa una pérdida de peso significativa en comparación con los panecillos para el desayuno (4, 5).

 

Punto Fundamental:

Los huevos no causan enfermedades del corazón y son uno de los alimentos más nutritivos del planeta. Los huevos para el desayuno pueden ayudar a perder peso.

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Nuestro futuro robado. La amenaza de los disruptores endocrinos

José Santamarta Worldwatch

Fuente: Ecologia Social

Numerosas sustancias químicas, como las dioxinas, PCBs, plaguicidas, ftalatos, alquilfenoles y el bisfenol-A, amenazan nuestra fecundidad, inteligencia y supervivencia.

En 1962 el libro de Rachel Carson Primavera silenciosa dio el primer aviso de que ciertos productos químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta, contaminando prácticamente a todos los seres vivos hasta en las tierras vírgenes más remotas. Aquel libro, que marcó un hito, presentó pruebas del impacto que dichas sustancias sintéticas tenían sobre las aves y demás fauna silvestre. Pero hasta ahora no se habían advertido las plenas consecuencias de esta insidiosa invasión, que está trastornando el desarrollo sexual y la reproducción, no sólo de numerosas poblaciones animales, sino también de los seres humanos.

Nuestro futuro robado, escrito por Theo Colborn, Dianne Dumanoski y Pete Myers, reunió por primera vez las alarmantes evidencias obtenidas en estudios de campo, experimentos de laboratorio y estadísticas humanas, para plantear en términos científicos, pero accesibles para todos, el caso de este nuevo peligro. Comienza allí donde terminaba Primavera silenciosa, revelando las causas primeras de los síntomas que tanto alarmaron a Carson. Basándose en décadas de investigación, los autores presentan un impresionante informe que sigue la pista de defectos congénitos, anomalías sexuales y fallos de reproducción en poblaciones silvestres, hasta su origen: sustancias químicas que suplantan a las hormonas naturales, trastornando los procesos normales de reproducción y desarrollo.

Los autores de Nuestro futuro robado repasan la investigación científica que relaciona estos problemas con los "disruptores endocrinos", estafadores químicos que dificultan la reproducción de los adultos y amenazan con graves peligros a sus descendientes en fase de desarrollo. Explican cómo estos contaminantes han llegado a convertirse en parte integrante de nuestra economía industrial, difundiéndose con asombrosa facilidad por toda la biosfera, desde el Ecuador a los polos. Y estudian lo que podemos y debemos hacer para combatir este omnipresente peligro. Nuestro futuro robado, como señala Al Gore, vicepresidente de EE UU y autor del prólogo, es un libro de importancia trascendental, que nos obliga a plantearnos nuevas preguntas acerca de las sustancias químicas sintéticas que hemos esparcido por toda la Tierra.

Disruptores endocrinos

Un gran número de sustancias químicas artificiales que se han vertido al medio ambiente, así como algunas naturales, tienen potencial para perturbar el sistema endocrino de los animales, incluidos los seres humanos. Entre ellas se encuentran las sustancias persistentes, bioacumulativas y organohalógenas que incluyen algunos plaguicidas (fungicidas, herbicidas e insecticidas) y las sustancias químicas industriales, otros productos sintéticos y algunos metales pesados.

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9 Alimentos no recomendados

 

Fuente Biblioteca Pleyares

por Jonathan Benson

26 Diciembre 2012

del Sitio Web NaturalNews

traducción de Adela Kaufmann

 

 

Con tanta desinformación que hay sobre los alimentos y cómo afectan la salud humana, hacer la elección alimentos sanos para usted y su familia puede ser difícil y confuso.

 

Hay una serie de alimentos específicos, sin embargo, que usted querrá evitar en casi todas las circunstancias, ya que prácticamente no proporcionan ningún beneficio de salud mientras  presentan muchos riesgos para la salud.

 

Aquí hay nueve alimentos que nunca debe comer de nuevo si a usted le importa la preservación de su salud a largo plazo:

  1. Pan blanco, harinas refinadasPor definición, el pan blanco y las harinas refinadas, en general, son tóxicos para el cuerpo porque se les ha despojado de casi todas las vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes importantes. 

    Debido a esto, el cuerpo no sabe cómo digerir y asimilar apropiadamente esos llamados alimentos, que pueden conducir a problemas de salud.

     

    La harina blanca refinada también ha sido blanqueada con cloro y bromada con bromuro, dos productos tóxicos químicos que han sido vinculados de causar daños a la tiroides y a los órganos.

    (Fuente: http://drlwilson.com/ARTICLES/BREAD.htm)

     


  2. Comidas congeladas convencionalesLa mayoría de las comidas congeladas convencionales están cargadas de conservantes, sal procesada, aceites hidrogenados y otros ingredientes artificiales, por no mencionar el hecho de que la mayoría de las comidas congeladas han sido fuertemente pre-cocinadas, haciendo que su contenido nutricional sea mínimo en el mejor de los casos (especialmente después de haberlas metido en el microondas de nuevo en casa). 

    Con la excepción de unas pocas marcas de comidas congeladas verdaderamente saludables como Amy and Bistro Orgánica, la mayor parte de comidas congeladas son poco más que la enfermedad en una caja, por lo que deberá evitarlos en favor de los alimentos frescos.

    (Fuente: http://www.4us2be.com)

     


  3. Arroz blancoAl igual que el pan blanco, el arroz blanco ha sido despojado de la mayor parte de sus nutrientes, y separado del salvado y el germen, dos componentes naturales que componen el arroz en su forma marrón o integral. 

    Incluso los arroces blancos denominados "enriquecidos" son nutricionalmente deficientes, ya que el cuerpo todavía procesa este alimento refinado muy diferente que el arroz integral, el cual se absorbe más lentamente y no causa el mismo pico de glucosa en la sangre que causa el arroz blanco.

    (Fuente: http://globalnaturopath.com)

     

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La cara oculta de la Soja

No todo lo que brilla es oro

Fuente: espaciodepurativo.com.ar

Más allá de las cuestiones sociales, toxicológicas, económicas, políticas y ambientales que surgen del cultivo de soja transgénica (99% de la producción nacional), el poroto de soja en sí mismo, aún si fuese orgánico y no transgénico, representa un grave problema para la salud humana, por la combinación de varios factores que trataremos de resumir. Existe profusa y sólida evidencia científica de los problemas que ocasiona su consumo regular, por lo cual se invita a consultar la información y a verificar la sólida bibliografía disponible en la web [1], que no podemos reproducir por cuestión de espacio. Nunca fue alimento base En la China antigua apreciaban esta planta por su efecto fertilizante del suelo (fija nitrógeno). Recién durante la dinastía Chou (1134-246 AC), con el dominio de la técnica de fermentación, comenzó a consumirse el poroto, en forma de fermentados (tempeh, natto, miso, shoyu) que aseguran la completa inactivación de sus antinutrientes. Luego (siglo II AC) se comenzó a cuajar el puré de porotos cocidos (tofu), proceso que inactiva antinutrientes, aunque no totalmente. En 1930 la soja representaba apenas el 1,5% de las calorías en la dieta china. En 1998 se precisó que los japoneses consumían 8g diarios de proteína de soja (dos cucharaditas), en forma defermentados y condimentos. Un dato no menor: la soja utilizada antiguamente en Oriente era glicina, diferente a la que se cultiva actualmente (glicina max), que ha sido mejorada para obtener más proteína (y también más isoflavonas).