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Organismos Genéticamente Modificados

Un OGM, organismo genéticamente modificado (GMO su sigla en inglés) es aquel cuyo patrimonio genético ha sido transformado por la técnica de la transgénesis: la modificación de la expresión de uno de sus genes o la adición de un gen ajeno.
No se han realizado aun estudios clínicos en humanos que analicen la seguridad y/o toxicidad de los OGMs y de los pocos estudios que se han realizado en animales, la mayoría muestran resultados conflictivos. Aun más sorprendente, es el hecho que los artículos publicados sobre OGMs reconocen la gran falta de información sobre la seguridad y/o toxicidad de muchos productos que diferentes compañías biotecnológicas colocan en el mercado.


La difusión de los transgenes en otras plantas u organismos podría estar cargada de consecuencias:
- la difusión de genes de resistencia a los pesticidas podría favorecer la expansión de plantas indeseables muy difíciles de eliminar;
-la resistencia a los antibióticos hace temer un aumento de la capacidad de los organismos infecciosos para sobrevivir a los antibióticos;
- se corre el riesgo de que la difusión de genes conduzca a un empobrecimiento de la biodiversidad global y de los ecosistemas.
Por otra parte, la utilización en nuestra alimentación de productos procedentes de OGM amenaza con provocar un recrudecimiento de las alergias.
Hay otros problemas, como el de los genes que causan esterilidad. Esa es la tecnología Terminator. La esterilidad de los granos queda asegurada por un gen tóxico que sólo es activo en el momento de la formación de granos de segunda generación, es decir, cuando la planta llega a su madurez. Así, los agricultores que cultivan plantas transgénicas dotadas de un sistema de protección genética se verán obligados a comprar nuevos granos cada año. Eso es lo que Jean-Pierre Berlan denomina confiscación de la vida.
Hay otro tipo de OGM, que integra un gen que sirve para silenciar a otros genes. El ejemplo más conocido es el de los tomates en los que se obtiene una conservación prolongada por medio de la inhibición de una enzima responsable del reblandecimiento del fruto.
Las preguntas de los ciudadanos sobre los riesgos potenciales de los OGM no encuentran una verdadera respuesta en el marco institucional. La inocuidad de los OGM está por probar. Se expresan opiniones contradictorias y las peticiones de moratoria son cada vez más numerosas, reclamando una suspensión durante cinco años de los vertidos en el medio ambiente de plantas y productos alimentarios transgénicos.

 

 

Fuente: http://free-news.org/byrnes01.htm

Revista «Continuum». Volumen 5. Número 6. Verano del 1999.
A la conquista de la candidiasis, naturalmente.
Por Stephen Byrnes, N.D., R.N.C.P.

Stephen Byrnes es doctor en homeopatía y nutricionista clínico, que vive en Honolulu, Islas Hawai. Escribe frecuente y es autor del libro «Venciendo el SIDA», de manera natural y otros libros que se pueden solicitar desde «http://www.amazon.com». Su correo electrónico es «sbyrnes@chaminade.edu».

La Cándida Albicans y la Cándida Tropicalis son los nombres que reciben las levaduras comunes que a veces se encuentran en el intestino y en ciertas membranas mucosas, por ejemplo en la garganta. Todo el mundo tiene Cándida en el cuerpo, en cierto modo: ¡ya nacimos con ella!.

La pesadilla del crecimiento (incontrolado) de la Cándida.

La levadura Cándida, por lo general, puede vivir perfectamente en paz entre la fauna intestinal, como por ejemplo las bacterias acidophilus y bífidus, son precisamente estos residentes bacteriológicos que tienen a la cándida bajo control, previniendo su crecimiento excesivo. La función de la levadura Cándida en el cuerpo es principalmente eliminar cualquier resto de comida corrompida que se halle en nuestro sistema digestivo (hecho causado principalmente por la mala digestión y debido a ácidos en el estómago) y evitar así que cualquier bacteria dañina pueda causar levaduras (u hongos) que al multiplicarse pueda ser objeto de amenaza para nuestra salud. Una vez muertos, la Cándida trabaja descomponiendo el cuerpo, alimentándose de la naturaleza ya muerta, algo así como actúan los hongos, mohos, etc. con un árbol caído y muerto.

La Cándida está constantemente chequeada por la bacteria «buena» o «beneficiosa» gastrointestinal y nuestro sistema inmunológico. Pero los problemas pueden empezar cuando ciertas condiciones están presentes. Es en la presencia de estas condiciones que la Cándida puede empezar a crecer sin ningún control en los intestinos, ramificándose y colonizando todo el canal intestinal. Durante este proceso, la Cándida puede llegar a «comerse» las paredes del intestino, sumarse a la corriente sanguínea e infiltrarse a otros tejidos. La levadura por lo general beneficiosa se puede transformar literalmente en un moho de tipo patógeno, agresivo y destructivo, que puede causar una variedad de problemas de salud sin ninguna conexión aparente. Esta condición/enfermedad es conocida con el nombre de Candidiasis Sistemática.

Síntomas y causas.

La Candidiasis Sistemática como tal, no fue reconocida o definida hasta los años 80, principalmente porque los síntomas eran de una naturaleza muy variada y duplicados como los de otras enfermedades, llevando a los médicos a creer que el paciente sufría de, por ejemplo, sinusitis, en vez de realmente una filtración de levadura en los pasajes nasales. De manera adicional, ya que uno de los principales orígenes de la Candidiasis son precisamente los antibióticos prescritos por los médicos y que matan, a su vez, la bacteria «beneficiosa» intestinal que sirve para controlar a Cándida, los profesionales médicos, probablemente eran un poco reacios en un principio a admitir la existencia de esta enfermedad.

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Actualmente la Chorella esta considerada un excelente recurso para la desintoxicación de metales pesados y insecticidas.
Por el Dr. Serge Raynaud de la Ferrièr
La Chlorella

"La curación de heridas, la desintoxicación, el alivio de la constipación y del resfrío común, y hasta la estimulación del crecimiento, son algunas de las propiedades de la Chlorella, un alga unicelular de agua dulce, que han sido demostradas clínicamente. La Chlorella también es una excelente fuente de vitaminas, minerales y otros nutrientes, además de ser muy efectiva en el control de los malos olores del cuerpo, tanto internos como externos."


He aquí, a continuación, una guía completa de las múltiples formas en que este antiquísimo organismo unicelular nos puede beneficiar actualmente.

¿Qué es la Chlorella?

El abundante almacén de plantas y animales de la naturaleza nos ha provisto de una gran variedad de tesoros biológicos que sólo esperan ser convertidos en nutrientes y medicinas. Pero los hombres de ciencia apenas han rascado la superficie en sus esfuerzos por descubrir los ingredientes preservadores de la vida contenidos en la flora y la fauna terrestres. Por ejemplo, hay miles de plantas y animales que no han sido identificados aún en las regiones más remotas de las selvas tropicales del Amazonas, ni ha sido examinado su potencial para el bien.
Hasta hace poco el estudio de las plantas medicinales y de interés nutricional se hallaba en decadencia, puesto que las compañías farmacéuticas que habían trabajado con tanto empeño con el fin de aislar de ellas las vitaminas y otras sustancias, desde la década de 1920 hasta los años 50, volcaron sus energías en la producción sintética de estos elementos. La razón de hacerlo así era obvia: las sustancias sintéticas podían patentarse y producir enormes fortunas para las compañías. Actualmente, de los ocho mil millones de dólares anuales que se gastan en medicamentos recetados en los Estados Unidos de Norteamérica, sólo el 22% corresponde a productos derivados del reino vegetal.
Una de las plantas que han despertado interés entre los investigadores por sus posibilidades de contribuir al campo de la salud es la Chlorella. Se cree que esta alga unicelular de agua dulce es una de las formas de vida más primitiva. Tanto ella como otras especies de algas verdes son esenciales para la vida por su participación en el proceso de la fotosíntesis, ya que éste es responsable de extraer el bióxido de carbono -un gas venenoso- de la atmósfera y liberar las enormes cantidades de oxígeno que se requieren para el sostenimiento de la vida. (El oxígeno que respiramos y que provee la materia prima para la capa de ozono "sin la cual no sería posible la vida sobre la Tierra -de la Ferrière" viene principalmente de las algas. Por eso, su consumo, al multiplicarse, multiplica la siembra y mejora las condiciones de la atmósfera terrestre).
La Chlorella, de un tamaño aproximado al de un corpúsculo rojo de la sangre, fue descubierta en 1890 por M. W. Beijernick, un sabio holandés especialista en microbiología que la estudió examinando el agua de una laguna, valiéndose de un microscopio. Su fascinación por el color verde oscuro de la laguna lo llevó al descubrimiento de la Chlorella, alga rica en pigmentos verdes de clorofila. (La pequeña célula verde. Aunque de apariencia muy sencilla, cada célula de Chlorella es un individuo completo provisto de una estructura bien definida. Su núcleo de gran tamaño (N) está contenido dentro de la envoltura nuclear (EN), fuera de la cual se encuentran los cloroplastos (C) y mitocondrios (M)).
Su nombre se deriva de la voz griega chlorós, que significa "verde amarilloso", sumado a la terminación latina de diminutivo ella. Una planta (alga) de Chlorella tiene un diámetro de sólo 5 micrones, pero es una planta unicelular bien definida, con un núcleo y todo un complemento de sustancias nutritivas y promotores de salud.
Algunas especulaciones sugieren que la Chlorella podría ser el primer eslabón en la cadena alimentarla: como la primera planta unicelular provista de un núcleo definido dentro de su membrana celular. Si en realidad fuera la primera planta verde de la Tierra, las demás formas de vida no habrían podido evolucionar sin ella.
Algunos creen que durante la época más remota de la Tierra la atmósfera habría estado compuesta por gases letales, del tipo del amoníaco, el metano y el bióxido de carbono. Esta teoría sostiene que las plantas verdes, como la Chlorella, habrían desempeñado el papel de transformar ese medio letal en un ambiente capaz de sostener la vida de plantas y animales.
La Chlorella es una planta tan pequeña que no se la puede ver sin a ayuda de un microscopio: mide sólo 6 milésimas de milímetro a lo ancho. Sin embargo se reproduce con suma rapidez. Cada alga se puede subdividir en cuatro nuevas células cada 16 a 20 horas. A esa velocidad, se calcula que en sólo 63 días una sola célula sería capaz de generar suficiente Chlorella como para igualar el volumen de la tierra. Afortunadamente existen elementos naturales que limitan su proliferación. Para reproducirse necesita una gran cantidad de luz solar, y cuando la producción se vuelve excesiva para el espacio disponible, su capacidad reproductora disminuye automáticamente Gracias a su rápido índice de crecimiento y al espacio relativamente pequeño que necesita para desarrollarse, además de su abundante contenido nutricional, la Chlorella ofrece a los investigadores un gran potencial para el mejoramiento de la salud. Se ha demostrado su utilidad en:

  • El fortalecimiento del sistema inmunológico del ser humano.
  • La aceleración del proceso de curación de heridas, lesiones y úlceras.
  • La protección contra contaminantes tóxicos.
  • La normalización de los procesos digestivos y la función intestinal.
  • La estimulación del crecimiento y la reparación de los tejidos.
  • La retardación del proceso de envejecimiento.
  • La protección contra los efectos de la radiación.